Gastos deducibles del alquiler

Aunque hoy día no son pocos quienes cultivan el eslogan de que un piso es un negocio redondo, la verdad es que “el negocio” no es tan sencillo como algunos lo quieren pintar.

gastos deducibles del alquiler de una vivienda

Partiendo de la base de que encontremos inquilinos responsables y cumplidores con los pagos, alquilar una vivienda también nos va a exigir realizar un contrato, declarar los pagos, hacer frente a arreglos y desperfectos, …

Por suerte, no todo es negativo y también contaremos con los gastos deducibles del alquiler.

Gastos deducibles del alquiler de vivienda para el propietario

Existen toda una serie de gastos deducibles por el alquiler de la vivienda para el propietario.

Eso sí, para obtener una rebaja fiscal es preciso justificar esos pagos y tener en cuenta que las deducciones únicamente aplican en los alquileres de larga duración.

Esto significa que, si el piso es de alquiler turístico, vacacional o por temporadas, su dueño no puede acceder a las reducciones correspondientes.

gastos deducibles

De dicha norma se excluyen los arrendamientos a estudiantes que transcurren durante el curso escolar, ya que se consideran como alquiler tradicional.

Haciendo un repaso general al tipo de gastos deducibles para el propietario, obtenemos un listado como el siguiente:

  • Los intereses de créditos o préstamos destinados a la compra o mejora de la vivienda o derechos, así como otros gastos de financiación.
  • Los tributos y recargos no estatales, aunque también las tasas y recargos estatales que apliquen sobre los rendimientos o la vivienda, como por ejemplo el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), gastos de la comunidad de vecinos, recogida de basura, alumbrado, …
  • Las cantidades que hayan obtenido terceras personas como consecuencia de la prestación de un servicio. Aquí se incluyen, por ejemplo, los gastos en personal de vigilancia, portería, administración, …
  • Los gastos que se originen por la formalización del alquiler, subarriendo, cesión o constitución de derechos, junto a los de defensa jurídica relativos a los bienes, derechos o rendimientos.
  • Los gastos de conservación y reparación de la vivienda que resulten imprescindibles para garantizar la habitabilidad.
  • Las primas de los seguros que protejan la casa, ya sean de hogar o de protección del alquiler.
  • Los desembolsos destinados a servicios o suministros, como agua, gas o luz.

Ni que decir tiene que la aprobación definitiva de la deducción por estos gastos corresponderá a la decisión de la Agencia Tributaria y que, el primer paso, será cumplir debidamente la normativa al respecto de cada uno de los supuestos anteriores.

Evidentemente, también tendremos que preocuparnos de conseguir y conservar justificantes de pago relativos a cada uno de los casos recogidos en el listado anterior.

Cantidades destinadas a la amortización de bienes inmuebles

Sabemos que hacer la declaración de la renta puede convertirse en un viacrucis para cualquiera, con lo que, si nos ponemos en el caso de alguien que alquila una vivienda, la cosa se complica aún más.

Eso sí, por muy aterrador que pueda parecer en un primer momento afrontar la declaración de la renta incluyendo una vivienda de alquiler, al final es como todo, basta con calmarse y leer la información existente al respecto para sacarlo adelante.

Uno de los tecnicismos estrella al respecto de todo este asunto son las cantidades destinadas a la amortización de bienes inmuebles, una frase que puede sonar a jeroglífico hasta para el mejor de los hispanohablantes.

Traducido al lenguaje terrenal, esa sentencia hace referencia a la posibilidad del contribuyente de computar hasta un 3% del valor de adquisición o del valor catastral de la casa (consultable en el IBI) excluido el suelo para restarlo de los ingresos.

Para calcular la amortización de la casa será suficiente con localizar el mencionado dato y aplicar ese porcentaje.

Así darás con la amortización del inmueble arrendado por el lado de la vivienda, no de lo que haya dentro de la misma.

Si en estos momentos estás rellenando la declaración, la casilla 76 es la correspondiente a la renta de cantidades destinadas a la amortización de bienes inmuebles.

Amortización de los bienes muebles cedidos con el inmueble

En el punto anterior hemos visto cómo puede ser deducible una cantidad de dinero correspondiente al rendimiento económico que obtenemos a través del alquiler de vivienda.

Tal y como hemos especificado en dicho punto, la normativa hace referencia a la vivienda en su conjunto y aduciendo a su carácter exterior o en tanto que bien inmueble.

Ahora bien, también existe normativa relativa a la deducción por los bienes muebles localizados en el interior de la vivienda.

Lógicamente, este tipo de deducción solo será válida cuando la vivienda alquilada este amueblada y/o disponga de electrodomésticos destinados a ser usados por el inquilino.

Si hablamos de un alquiler de vivienda vacía, no corresponderá este tipo de deducción.

En la propia declaración de la renta encontramos una casilla destinada a marcar el importe correspondiente bajo el nombre de ‘Amortización de los bienes muebles cedidos con el inmueble’.

Para realizar el cálculo de la cantidad debemos tener en cuenta el 10% de las instalaciones, mobiliario, enseres y resto de inmovilizado material.

Las únicas limitaciones marcadas al respecto es que no cuenten con más de 20 años de antigüedad y puedan ser disfrutados por el inquilino por un periodo de tiempo superior a 1 año.

¿Cómo calcular amortización vivienda alquilada?

A la vista de los varios porcentajes que hemos mencionado en este artículo y pensando también que al comprar una vivienda las cifras que aparecen en los documentos suelen ser varias, es posible que ahora en tu cabeza tengas un serio baile de cifras y una nube de interrogantes de cara a realizar el cálculo de amortización de la vivienda alquilada.

Bueno, vamos a intentar hacer un repaso lo más sencillo posible para complicarte lo mínimo el momento de introducir los datos en la declaración.

La buena noticia es que en Internet existen varias aplicaciones (muchas gratuitas) que te ayudan a obtener el cálculo sin calentarte demasiado la cabeza.

Lo único que necesitamos conocer son los siguientes 3 datos: el valor catastral, el valor catastral del suelo y el valor de adquisición total.

Con esos tres parámetros y una sencilla búsqueda en Google, la aplicación de turno nos hará las operaciones y nos arrojará la cifra a incluir en nuestra declaración de la renta.

Ahora bien, si lo que quieres es conocer cómo se obtiene el resultado, la teoría dice que debemos aplicar el 3% sobre el mayor de los siguientes valores:

Coste de adquisición satisfecho, sin incluir en el cómputo el valor del suelo.

Valor catastral, excluido el valor del suelo. Cuando no se conozca el valor del suelo, éste se calculará prorrateando el coste de adquisición satisfecho entre los valores catastrales del suelo y de la construcción de cada año reflejado en el correspondiente recibo del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).

Otros gastos fiscalmente deducibles alquiler

En los puntos anteriores hemos abordado los gastos deducibles del alquiler más importantes, es decir, los que todo propietario debería valorar de cara a realizar la declaración de la renta.

Ahora bien, si todos estos trámites no han terminado con tu moral y aún te sientes capaz de gestionar otros trámites, aún restan otros gastos fiscalmente deducibles relativos al alquiler.

Especialmente importante en este punto son los casos en los que se haya producido un endeudamiento por parte del arrendatario que haya sido saldado con retraso o que aún siga en proceso de cobro.

La normativa vigente regula estas situaciones como ‘saldos de dudoso cobro’ y permite computarlos como gastos deducibles si se cumple uno de los dos siguientes supuestos:

– cuando el deudor se halle en situación de concurso

– cuando entre el momento de la primera gestión de cobro y la finalización del período impositivo hubiesen transcurrido más de seis meses y no se hubiese producido una renovación de crédito.

Cuando un saldo dudoso fuese cobrado posteriormente a su deducción como gasto, se computará como ingreso en el ejercicio en que se produzca dicho cobro.